miércoles, 8 de junio de 2016

Clasicismo y Romanticismo en Hermann Hesse

Andaba yo muy preocupado con mis conceptos de clasicismo y romanticismo,y allá por el año 2001, cayó en mis manos un texto de sabio Hermann Hesse. En él desbrozaba las concepciones del mundo de clásicos y románticos y las consideraba inseparables. Sigo interesado en el tema, pero mucho más tranquilo.
Miguel del Rey
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   " Imaginemos que unos sacerdotes o sabios budistas mantienen
una conferencia espiritual. Se sientan juntos y expresan, bajo
diversas imágenes, que lo que se llama realidad es una ficción, que
toda percepción es sólo apariencia, toda forma una quimera, todos
los objetos sólo una representación humana miope; disuelven
totalmente el mundo que los rodea y fijan en sí el pensamiento de
la unidad trascendente, de la vida eterna de Dios. Cuando se dan
por satisfechos en este punto, puede uno de ellos, tras alguna
sonrisa y algún silencio, citar el dicho: “El prado es verde, la rosa
es encarnada, el cuervo hace cra, cra”.

Barraca en la calle Francecs Monleón del Palmar, por Miguel del Rey


La Barraca de la Calle Francesc Monleón, es la barraca genuina por excelencia del Palmar, una de las más antiguas barracas que encontramos en la Huerta de Valencia y heredera de aquellas
barracas que nos muestran las imágenes de finales del S XIX y e inicios del S XX.
La barraca en cuestión, puede haber sufrido alguna variación en uno de sus extremos, y en origen tratarse de una de aquellas barracas de culata que nos presentan las fotos de Almela y Vives; las imágenes de Sanchis Guarner o el estudio de Max Thede: "La Albufera de Valencia" fechado en los años 30 del siglo anterior.


En la actualidad configurada con una estructura de passadis, presenta una forma, una estructura y un acabado de cubierta francamente atractivo. El peinado de la cubierta, los acabados de los bordes, nos acercan a los acabados mas característicos de este tipo de construcciones, hoy ya tan escasas en nuestra geografía.

martes, 7 de junio de 2016

El Jardín de Santos, por Miguel del Rey



El jardín de Santos en Penàguila es un bello jardín cerrado situado en la ladera noreste de Aitana, una zona rica en agua y lo suficientemente fresca para permitir un microclima húmedo que apoye la existencia de una gran número de especies de gran valor botánico. Lo conocí arruinado allá por los años finales de siglo XX, cuando un grupo de inquietas mujeres nos citaron para leer poesía en el jardín, práctica que solían hacer y a la que acudíamos unos amigos. Recuerdo el ambiente brumoso de una mañana de primavera, fría, lluviosa, propia de ese ambiente romántico y misterioso que el propio jardín y su situación ruinosa propiciaban. Fue una mañana inolvidable, que sirvió además para que un periodista de un rotativo nacional nos acompañaba y dedicara una página de su periódico a reivindicar el jardín, lo cual unido a las continuas llamadas de ayuda del alcalde propició que la Diputación tomara cartas en el asunto.