lunes, 11 de diciembre de 2017

Espacio, tiempo y arquitectura. La Fábrica Giner en Morella.

Espacio, tiempo y arquitectura. La Fábrica Giner en Morella.
Un proyecto de Miguel del Rey, Iñigo Magro y Rafael Culla.  




Mantener el carácter de un lugar es una de las cuestiones principales en la intervención arquitectónica. Es algo está por encima de cualquier otra consideración, que si bien se ha de resolver adecuadamente: uso, estabilidad estructural, programa, condiciones de habitabilidad, etc, son estas condiciones necesarias, pero no suficientes para considerar el valor que debe tener una restauración arquitectónica.

Con el tiempo, he ido valorando más esta cuestión, lo que precisamente ha sido el motivo de nuestro último proyecto, la restauración de la Harinera de Levante aquí en Valencia, terminada su fase estructural. Esperando haber terminado adecuadamente la condición de edificio industrial, diáfano, contenedor de espacios capaces de ser usados de manera distinta, dispuesta esta de manera adecuada para valorar estos espacios, y ahora dispuesta a empezar el proyecto de adecuación al uso previsto por el Ayuntamiento. 



Quiero presentar un proyecto de hace tiempo, un proyecto que buscando otras cosas me salió a primer plano y tras considerarlo, observarlo, recorrerlo mentalmente, me pareció de cierto interés en alguna de sus partes.  Era uno de los primeros proyectos de restauración en los que intervenía allá por el año 1996. Me interesa la intervención en su contexto y ser capaz de mantener cierto carácter en el espacio y en paisaje, adecuando el edificio en cuestión a albergue, como otros a hotel, a oficinas, escuelas, etc...

Nos interesaron particularmente: la historia del lugar, la forma de las arquitecturas y el paisaje.

Respecto a la historia del lugar, nos encontramos con lo que se llama una fábrica de rio, cuestión y carácter que se intenta conservar. Una fábrica textil de 1870 nacida de un antiguo molino junto  un salto de agua que ofrecía energía para un molino o un batán de transformación de material textil. Primero esa energía es la hidráulica transformada por rodamiento de paletas en fuerza motriz que con el tiempo se genera energía eléctrica, que se complementa con otros tipos de energía, con carbón, generando vapor que mueve turbinas. De esta manera se  electricidad, como energía.

Una fuerza motriz esencial es la voluntad y visión transformadora de un personaje: Juan Giner, que consolida un proceso de producción textil, en todos sus pasos, desde la materia prima, la lana, su tratamiento, hilado, tintado, creación de lienzos de tela y producción insdustrializada de productos elaborados y su comercialización.

Cómo se consolida la producción? En que estructura social se desarrolla? Es muy importante, pues la arquitectura de la fábrica en su conjunto está muy condicionada por una sociedad en origen agrario, de trabajo semanal en la fábrica y permanencia temporal en ella, unido a trabajo en fuera de la fábrica.
La visión tradicional y cristiana, en una sociedad conservadora, de base carlista, implica una cierta idea de traspasar a la fábrica parte del papel protector del Estado. Con ello la Fabrica Giner se convierte en un pequeño universo de cierta complejidad, en el cual junto a los edificios de generación de energía, de almacenaje y transformación, tenemos naves industriales, diseñadas en altura, como las que encontramos en la Inglaterra industrializada, cuyo modelo se exporta e Cataluña y a Alcoy, y junto a ellas encontramos los edificios residenciales: la casa de Juan Giner, el propietario, y un bloques de obreros o de obreras solteras, de familias y especialistas, un economato, una escuela, una iglesia. Es una sociedad compleja que debe poder ser entendida nomo un todo en el territorio.

La primera intervención que hicimos fue la limpieza y urbanización del conjunto, derribando algunos cuerpos completamente arruinados, manteniendo algunas huellas y conservando la ruina como una estructura donde también puede vivir la memoria. Esto fue muy complicado, pues había que mantener unas trazas, pero había que leerlo desde una nueva realidad, con unos niveles de confort muy distintos, y con usos muy diferenciados.



Los solados fueron una cuestión muy importante, pues estaban ausentes en su mayor parte, y los usos previstos obligaban a solar y crear unos itinerarios capaces de un valor funcional, pero a la vez plástico, que no se entendieran como excesivamente vinculados a un momento histórico.



El color de la tierra, los fragmentos de solados de tierra cocida, el carácter manual, nos llevó a pensar en el adoquinado, la tradición de las llampurdas, la posibilidad de encontrar un material próximo y con cierto valor singular, nos permitió trabajar con  rodeno. Combinando con losas de hormigón coloreadas con una almagra que entraba bien con el rodeno de las montañas castellonenses. Todo el mobiliario urbano fue manual, diseñado por nosotros y elaborado por herreros de Morella. Picapedreros del lugar, piedra del lugar... Queríamos que el espíritu artesanal que llevó a crear la Fabrica Giner, se mantuviera.




Así nos aproximamos al lugar y poco a poco lo fuimos reconstruyendo y modelando, hasta que alguien nos dijo que le gustaba mucho y le parecía muy bien, pues lo único que habíamos hecho era limpiar a decentar…Nos pareció un estupendo piropo, cuando el espacio público estaba completamente remozado, con instalaciones contemporáneas de saneamiento, electricidad, teléfono, solados nuevos, etc... era una nueva interpretación que apoyaba el espíritu del lugar, y esto alguien lo entendía como que lo que habíamos hecho era limpiar. Justo lo que deseábamos, sin adquiriera importancia la "intervención". El reconstruir y transformar, consolidar y reinterpretar, pero pasar desapercibido en la lectura del espectador, es quizás el mejor piropo en la intervención en el patrimonio.



Los edificios sobre los que más tarde se centró la intervención, en este caso más fuerte, fueron los que albergaban la casa del propietario, la Casa Giner, junto a la escuela y el economato (ambos estaban en ruina) y el cuerpo de albergue de familias y obreros especializados.  Diseñamos un hotel y un albergue para estudiantes.



El albergue: El carácter del cuerpo de viviendas de familias nos obligaba am mantener su estructura espacial, y en parte funcional, con una estructura originaria de corredor exterior de acceso a las distintas unidades de habitación. Conservando este sistema y adecuándolo interiormente al uso de albergue juvenil con un control interno de los accesos y manteniendo el carácter de dormitorios en grupos. El vaciado de la estructura original, completamente arruinada, y la reconstrucción de su volumen obligaba a mantener una cierta espacalidad del contenedor. Cuestión esta que se potenciaba al separar los cubículos amplios de los grupos por cerramientos a media altura.




El Hotel: Muy distinto fue el tratamiento del hotel. El confort, privacidad, marcaron decididamente el proyecto, tanto en el tratamiento de la planta, de las habitaciones, como del diseño de muebles y estancias....


2 comentarios:

  1. No puedo mas que darle la razón a Miguel. El verano pasado en una conferencia de Souto de Moura en el estudio de RCR, Eduardo nos enseñaba su empeño en que no se notara su intervención en la rehabilitación de Sao Lourenco do Barro al y Vilata coincidía en que intervención mejor es aquella que no se nota tu actuación. Creo que la fabrica Giner esta en esa interesante linea.

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  2. Esa fue la intención... y me alegro coincidir con estos personajes. Un saludo

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